¿Es posible tener un trabajo de mierda y no saberlo?

Imaginemos escenarios laborales en crisis. El peor escenario en la vida profesional de una persona es no tener trabajo, estar verdaderamente excluido del mercado laboral. Ha pasado mucho con los jóvenes en paro en España en la última crisis y sucede todo el tiempo en América Latina. Existe un escenario igualmente difícil: tener un trabajo no placentero, malas condiciones salariales, explotación laboral e inutilidad evidente de lo que hacemos. Ese es un cocktail explosivo hacia la tristeza y la calidad de vida de las personas. Por último, existen otros escenarios difíciles pero más sutiles. El doctor en antropología y activista anarquista David Graeber los llama bulshit jobs o trabajos de mierda. En el imaginario social y sobretodo político, el éxito de una sociedad es el pleno empleo. El objetivo de la mayoría de políticos que llegan al gobierno es aumentar la cantidad de empleos. Es mejor cualquier trabajo que ninguno. Y así no solo no se piensa en los trabajos de mierda, sino que se promueven.

Un trabajo de mierda es un trabajo pago pero sin sentido, innecesario o incluso pernicioso. Pero ojo porque un bullshit job no es ser basurero municipal o mesero en un bar de playa. Los trabajos de mierda a menudo se pagan bien y tienden a ofrecer buenas condiciones de trabajo. ¿Es posible tener un trabajo de mierda y no saberlo? Si te hace infeliz y no tienes un propósito ni existe nada parecido al fluir de la felicidad por hacerlo, existe una posibilidad de que lo sea. ¿Eliges la disonancia cognitiva y seguir haciendo tu trabajo de mierda, o enterarte y cambiar tu situación para poder evitar el daño mental, físico y espiritual que puedas tener? ¿Existe algo más desmoralizante que levantarse cada mañana para ir a realizar una tarea que uno mismo sabe que es innecesaria y que representa una pérdida de tiempo y recursos?

David Graeber acaba de publicar un libro en 2018: Trabajos de mierda. Una teoría. Un trabajo bullshit es un trabajo que si fuera eliminado no habría una diferencia discernible en el mundo. Algunos trabajos son tan innecesarios que si la persona a cargo desaparece nadie se entera. Esto sucede habitualmente en el sector público, pero también en el sector privado. El sector financiero puede ser considerado el paradigma de la creación de trabajos de mierda. Graeber dice que si te dedicas a extraer riqueza y redistribuirla, no hay ninguna motivación para ser eficiente; cuanto más ineficiente eres, más puedes retener. Aunque muchos creen que el trabajo de Wall Street es mover el capital financiero hacia los sectores productivos, gran parte de su esfuerzo radica en la creación de complejos mecanismos financieros de especulación y deuda y mover el dinero de un lugar a otro. Para Graeber, muchos trabajadores reales y productivos están siendo explotados. El resto está dividido entre aquellos desempleados y aquellos que son muy bien pagados por hacer nada relevante, ajustados a la perspectiva y necesidades de la clase dominante.

 

 
Escucha “Protopía • Capítulo 3 • Trabajos de mierda según David Graeber” en Spreaker.


 

David Graeber construye 5 categorías de trabajos de mierda.

1. Flunkies o Lacayos. Son trabajos que existen para hacer que alguien parezca importante. Se trata de estar cerca de la persona importante y lucir bien cuidando de ella. Se les dan ciertas tareas menores para justificar su existencia.

Un buen ejemplo son los/las recepcionistas o cuidadores de grandes empresas que no necesitan de ellos/ellas, pero les dan un toque de seriedad a la organización. Son como los serviles feudales. Si eras pobre en el feudalismo y rondabas por comida cerca de los castillos, podían darte un uniforme y formar parte del ejercito feudal. Cuanto más daño hace una persona o una organización en el mundo, más propagandistas y obsecuentes se tienden a acumular alrededor de ellos para decir al mundo que hacen el bien.


2. Goons o esbirros. Personas con trabajos que tienen un componente agresivo, pero que existen solo porque alguien los emplea
. Tienen un impacto negativo en la sociedad. Te pago y estás en mi tiempo. Esto se ha vuelto muy natural. Como ejemplo podemos mencionar equipos de seguridad, lobistas, call centers, telemarketing, abogados corporativos, especialistas en relaciones públicas. Es también el caso de muchos publicistas. Mucha veces su trabajo no es solo una carencia de contribución positiva, sino que están haciendo una contribución negativa diciéndole a la gente que compre cosas que no necesita para nada y que incluso contaminan. Las ilusiones honestas agregan diversión al mundo. Pero ciertas ilusiones deshonestas de la publicidad son para convencer a las personas que sus mundos son una suerte de lugar miserable que solo mejora comprando algo nuevo.

3. Duct tapers, reductores de conductos o parcheadores. Resuelven problemas creados por otros que no quieren resolverlos definitivamente. Cuando el sistema es tan estúpidamente diseñado que fallará en un modo completamente predecible, en vez de arreglar el problema, contratan personas para lidiar con él. Muchas veces solo existen para corregir los daños hechos por un superior que posee un rol en la organización no relacionado a sus capacidades. Es una forma de equivocarse mucho, lento y caro.

4. Box tickers o marcacasillas. Empleados que solo existen para permitir a la organización ser capaz de decir que está haciendo algo que en realidad no está haciendo. Es una habitual práctica de los gobiernos parlamentarios: crear comisiones para verificar cosas, pedir la opinión a la gente, preguntarles que piensan sobre tal cosa. Todo ese lento proceso en realidad tiene como objetivo que el reclamo se disperse y se mantenga el status quo.

5. Taskmasters, capataces o supervisores. Ser forzados a supervisar a gente que no necesita supervisación. Existen dos categorías: quienes su rol consiste en asignarle tareas a otros, y quienes su rol consiste en crear trabajos de mierda para luego asignar a otros. Este segundo rol es mucho más tóxico que el primero. El supervisor cree que no existe necesidad de su intervención, y en consecuencia si él no estuviera el trabajo se haría igual. El contrario de los flunkies (lacayos): superiores innecesarios en vez de subordinados innecesarios. Por ejemplo: forzar a docentes a llenar formularios para justificar sus tareas. Papeles al que le deben dedicar un tiempo que entonces no le dedican a su tarea central que es producir las clases, enseñar e interactuar con los estudiantes.

 

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